A propósito del texto ‘Golpe de Estado permanente y resistencia’

POR EDUARDO NIETO LÓPEZ

Excelente síntesis constituye la nota del profesor Ricardo Sánchez Ángel titulada ‘Golpe de Estado permanente y resistencia’ sobre la forma como se nos presenta hoy el régimen político en Colombia. Me parece acertada la tesis de que el régimen alcanzó la plenitud de la dominación bonapartista en su forma presidencialista. Sin renunciar a la figura del Presidente, elegido por voto popular, el bonapartismo se desarrolla y perfecciona al tiempo que conserva la fachada del Estado democrático de Derecho con su Congreso y demás órganos de control, a los que coopta y pone a su servicio (léase invade) a través de la expansión de un partido político o por medio de alianzas político-burocráticas con otras facciones del partido del orden. Preocupa incluso que órganos de la rama judicial terminen arrastrados igualmente en ese torbellino.

En concordancia con lo anterior se entiende la otra tesis de importancia que plantea Sánchez Ángel: que el estado de excepción al que acude el presidencialismo nuestro es un estado de excepción de facto, es decir, que el Presidente lo declara y ejecuta de hecho, evadiendo su declaratoria formal conforme lo indican las normas constitucionales, con el deliberado propósito de trampear y evadir el control de constitucionalidad y político que están llamados a efectuar formalmente la Corte Constitucional y el Congreso. Así viene sucediendo de manera ostensible desde la declaratoria del estado de emergencia instaurado para gobernar durante la pandemia. El esguince a los controles es en esencia un golpe de Estado. Y a propósito de golpe de Estado, comparto la idea de que el bonapartismo nuestro ha venido tomando la forma (creo que no será la única ni será la última) del golpe de Estado continuo y permanente, desapercibido a veces, pero eficaz en el dominio biopolítco, castrador de libertades, derechos y garantías.

Este bonapartismo pleno constituye, sin duda, el reto democrático por excelencia de la lucha social y política en la Colombia de hoy. La gente en la calle así lo percibe, y de alguna manera es lo que se expresa en el hecho de que los promotores del paro hayan comenzado la negociación de su pliego por el capítulo de las garantías democráticas para la protesta y la movilización. Junto con el problema de la tierra y la paz constituyen la trilogía de conquistas democráticas sin las cuales no será posible derrotar el autoritarismo y la violencia endémicos de la sociedad y la política en Colombia.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.