¡Digamos no a la guerra contra nuestros hermanos venezolanos!

POR JOSÉ ARNULFO BAYONA*

“Las reservas mundiales de petróleo se agotan. Según la OPEP, “tan solo quedan existencias probadas de 1.650.000 millones de barriles. De esas reservas, 360.000 millones se encuentran en Venezuela, es decir, el 20% de las mismas. Esta es la primera reserva de petróleo probada en el mundo, la segunda es Arabia Saudita, luego está una lista de diez países que se dividen en dos grandes grupos, el de los aliados de EE. UU y el de sus enemigos. Entre los aliados se encuentran Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Canadá, entre los enemigos están Irán, Irak, Rusia, Libia, Siria y Venezuela. Rusia es imposible de invadir, pero los demás países han sido bloqueados, invadidos, saqueados y destruidos, solo falta Venezuela. ¿Qué pasa con los países aliados de los EE.UU., Arabia Saudita y Emiratos Árabes? A ellos se les permite tener monarquías absolutas, aplicar la ley islámica, lapidar mujeres, incluso descuartizar periodistas opositores en un consulado y no pasa nada; pero a Venezuela se la cuestiona por su democracia, por su difícil situación económica o por la crisis humanitaria que vive su gente. No seamos tan cándidos, la guerra es por el petróleo, Venezuela es la única gran reserva de occidente, Estados Unidos necesita el petróleo de Venezuela. Con la producción actual de 84 millones de barriles por día, solo queda petróleo para 50 años. Por esta razón necesita obtener el petróleo de Venezuela para sostener su economía, por eso quieren invadirla, para saquear los recursos petroleros de los venezolanos. No seamos ingenuos, no habilitemos una guerra que va a costar un millón de vidas por las ambiciones económicas del imperio” (Leonardo Grillé, Caras y Caretas TV).

El periodista argentino citado desenmascara las verdaderas intenciones del poderoso y decadente imperio del norte. El presidente Biden rápidamente se quitó la máscara, nombró Secretario de Estado al señor Antony Blinken, quien, desde el momento de su nominación, declaró plena identidad, salvo “pequeños ajustes en el método”, con la política de Trump para Venezuela. Acto seguido, anunció el reconocimiento del usurpador Guaidó como presidente de Venezuela y continuó con el endurecimiento de las sanciones impuestas al país hermano, incluido el bloqueo de cuentas del estado venezolano en bancos extranjeros, para impedir el acceso a las vacunas contra la pandemia del Covid-19, alimentos e insumos para la industria petrolera y la agroindustria.

Se trata del retorno al acuerdo bipartidista en la política exterior de los EE.UU., que había sido destrozada por el derrotado expresidente, retomada por el plutocrático “Estado Profundo”, verdadero gobierno del poderoso imperio.  Como consecuencia y en ejecución de esta política, desde el 21 de marzo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), al mando del vicepresidente del Poder Popular para la Defensa, general Vladimir Padrino López, ha tenido que desplegar su sistema de defensa nacional “Escudo Bolivariano”, para enfrentar la incursión de grupos irregulares colombianos en territorio venezolano, en el Estado de Apure, que comparte frontera con Colombia en el municipio de Arauquita, tan solo separados por el rio Arauca.

En este despliegue de fuerza, la FANB intervino con un gran contingente militar Bolivariano por tierra, mar (fluvial) y aire, de entre 300 y 400 hombres de las  Fuerzas Especiales desplegados en el terreno mediante helicópteros Mi-17V5, un Escuadrón de Caballería Motorizada, el uso de blindados BTR-80A , Comandos Rurales de la Guardia, Compañía de Francotiradores de los destacamentos de comandos rurales de la GNB, Comandos Fluviales Piraña de la Infantería de Marina Bolivariana, 6 Caza bombarderos de ataque aire/tierra K-8W de la Aviación Militar Bolivariana, lo cual dice de la  importancia y la gravedad de estas incursiones extranjeras en su territorio patrio.

En este despliegue de gran contundencia según el informe del Ministro de Defensa, en quince días de combates “hasta el presente, la justicia militar procesa 33 individuos, 33 personas, seis campamentos se han desmantelado (…) todos van a ir fuera de Venezuela. Se han dado nueve bajas de estos grupos terroristas y lamentablemente hemos sufrido la pérdida de ocho compañeros”. También informó, que “se han reportado 34 heridos, de los cuales 21 han sido dados de alta” y que “han desactivado 16 explosivos”(minas antipersonas). Finalmente anunció que el gobierno ha solicitado apoyo a la ONU para la inspección en el área y el envío de personal especializado en la desactivación de estos explosivos posiblemente sembrados por estos grupos en el área de operaciones, que, dicho sea de paso, es la práctica que durante décadas han realizado los grupos armados ilegales en Colombia.

Frente estos hechos, el gobierno colombiano, a través de los medios nacionales e internacionales a su servicio, informó que los ataques de la FANB eran contra un campamento del grupo disidente de las Farc comandado por Iván Márquez y Santrich. El mencionado grupo, circuló por las redes sociales una declaración en la cual informan que dichas informaciones son falsas, que nada tienen que ver con estas acciones y que en su condición de bolivarianos “mal podían atacar el gobierno bolivariano de Venezuela”.

Pero la realidad es tozuda, las seis carpas de los campamentos destruidos por la arremetida de la FANB, eran de lonas especiales para levantar campamentos con capacidad aislante del calor para evitar la detección nocturna mediante el uso de infrarrojo, los equipos incautados  de comunicación satelital encriptada son de última generación, el armamento capturado es más sofisticado, la cantidad de granadas, pertrechos y drogas incautadas, ningún grupo guerrillero transporta cargamentos de drogas, tampoco, en décadas de actividad subversiva, por su carácter permanentemente móvil, ni siquiera en tiempos de Tirofijo y Jacobo Arenas, osarían armar seis campamentos de campaña en un solo espacio territorial.

Asimismo, la falsedad de la información mediática se hace evidente con el desplazamiento a la zona fronteriza de Arauquita de la fuerza élite de dos mil soldados y cerca de cien marines gringos, para supuestamente asumir el control de la zona fronteriza del lado colombiano. Pero, los grupos que sembraron el terror en la zona fronteriza del territorio venezolano, disminuidos por la arremetida de las fuerzas militares del estado bolivariano, huyeron a territorio colombiano donde fueron recibidos por el ejército colombiano como si nada hubiera pasado, afirmó el jefe militar. Las noticias falsas difundidas por la mediática colombiana e internacional incluyen el supuesto desplazamiento de más de 6000 pobladores de la Victoria a territorio colombiano huyendo de las balas y de la violación de las derechos humanos  por parte de las fuerzas regulares de Venezuela,  fueron desmentidas por  las autoridades venezolanas al informar, que “según el último censo la victoria cuenta tan solo con 3.500 habitantes” y mostrar audios sobre las intimidaciones  de uno de los jefes paramilitares, con acentuado acento paisa, obligando a los pobladores a exigir “la intervención de la Cruz Roja y los organismos internacionales”, exigencia que coincide con la petición hecha al gobierno por la procuradora general, Margarita Cabello, de “solicitar la intervención de organismos internacionales en el lugar de los hechos” (El Tiempo). Todas esas manipulaciones mediáticas contra el cuerpo castrense forman parte “de una mentira, de la necesidad de imponer una matriz de opinión”, señaló el comandante en jefe de las fuerzas militares bolivarianas. (Vea: Yuleidys Hernández Toledo).

En declaraciones del pasado 5 de abril, el general Padrino López, asimismo calificó los eventos armados en el Estado de Apure, como “La estrategia de Colombia y el imperio de Estados Unidos para tercerizar el conflicto colombiano con bandas criminales, grupos armados de narcotraficantes para incursionar en Venezuela con el objetivo de apropiarse de un espacio territorial para sus operaciones logísticas que le permita seguir alimentando el Estado colombiano del narcotráfico”. Además, puntualizó que“también pretenden generar desestabilización en Venezuela usando para ello los grupos irregulares colombianos, y venir luego a causar «una guerra civil, enfrentamientos, desestabilizar la frontera y venirse al centro del país. Esa es la estrategia imperial por occidente”.En última instancia lo que el imperio pretende contra Venezuela“es balcanizarla, dividirla, fragmentarla”, remató el general y Ministro para la Defensa de Venezuela. (Vea: Yuleidys Hernández Toledo).

Como complemento de esta comprensión gubernamental venezolana sobre los hechos, según la agencia Prensa Latina, de acuerdo con un informe del Instituto Samuel Robinson, los ataques de los irregulares contra la población civil tienen como finalidad controlar la zona y expandir sus operaciones de narcotráfico, pero, además, se trata del “intento de intervención enmascarado más peligroso de los últimos años”. Precisó la fuente que el componente de destrucción física y moral resulta parte esencial del paradigma de guerra por delegación, así como la maduración de una fuerza insurgente que con el tiempo desarrolle la capacidad bélica suficiente para desestabilizar el funcionamiento de las fuerzas militares. (Centro de Estudios para el Pensamiento Original).

Por su parte, “en recientes declaraciones, el presidente Nicolás Maduro denunció la escalada de agresiones contra Venezuela, tienen como fin crear un escenario de confrontación entre ambas naciones… y aseveró que, los servicios de inteligencia y el ejército colombianos articulan acciones con algunos de esos grupos irregulares y les adjudican misiones en territorio venezolano, en coordinación con el Comando Sur y la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA)”.

No les falta razón, si en nuestra calidad de mal pensantes calificamos los recientes hechos como la reedición de la táctica aplicada contra la revolución sandinista, cuando, en alianza con narcotraficantes colombianos el ejército gringo financió, armó y entrenó en territorio de Honduras a los grupos llamados “Contras” para atacar a la Nicaragua sandinista de los años 80, con el propósito de derrocar su gobierno. Es la copia del método aplicado en Libia en donde financiaron, contrataron y entrenaron grupos de mercenarios, que luego sembraron en su territorio, impusieron la guerra, la bombardearon, la destruyeron y le saquearon su petróleo y sus reservas bancarias y de oro.

En el mismo sentido lo ha planteado de manera diáfana,  el exdiputado del PSUV, de nacionalidad Sirio-Venezolana, Adel Zabayar, que conoce la realidad de la situación Siria, en entrevista con la plataforma La Iguana TV, en la cual  señaló que en “Siria se fueron formando pequeños grupos de 100 o 200 hombres armados, financiados por países  como Arabia Saudita, Qatar, Turquía, el anterior gobierno de Egipto y por países occidentales (¿EE.UU. y la OTAN?), que luego fueron agrupados bajo el mismo techo, que estimulados y financiados por Estados Unidos, crearon el Califato o Estado Islámico y Al-Nusra y  terminaron conformando un ejército de 100.000 hombres en armas, en una guerra impuesta que lleva diez años. Remató llamando a la alerta porque así está ocurriendo en Venezuela, en algunas zonas, como la de Barlovento y otros lugares”.

No debe llamar a dudas el hecho notorio de la inversión de los 14 billones de pesos invertidos por el gobierno de Uribe-Duque en la compra de modernos aviones de guerra a Estados Unidos, en medio de la aguda crisis sanitaria y humanitaria causada por la pésima gestión de la pandemia y su incapacidad para gestionar la crisis económica, para lo cual pretende el recaudo de 25 billones de pesos, mediante su ya manida fórmula de imponer nuevas cargas tributarias a la clase trabajadora y las clases medias y otorgar nuevas dádivas  al capital nacional y extranjero; bastaría con solo suspender la belicosa compre, para superar la crisis.

Tenemos un gobierno lacayo y mal parado frente a la administración Biden, contra quién activó en las pasadas elecciones, dispuesto a convertir el territorio colombiano en una gran base militar norteamericana y a llevar a la guerra contra Venezuela, no solo a jóvenes del ejército colombiano, sino a la muerte de centenares de miles de colombianos y a millones de hermanos venezolanos, solo para satisfacer la voracidad del poderoso imperio norteamericano que  quiere quedarse, a sangre y fuego, con el petróleo del hermano país. Ni el gobierno de Venezuela, ni el pueblo venezolano nos han causado daño alguno, por el contrario, son nuestros hermanos en Bolívar y su gesta libertaria. Toda guerra es cruel e injusta; pero, una guerra con Venezuela será mucho más inhumana y mucho más injusta.

Que nuestros pueblos venezolano y colombiano, así como el pueblo latinoamericano y de la patria grande, se levanten contra la guerra que nos quieren imponer el gobierno norteamericano y su gobierno lacayo de Colombia.

*Miembro de la Red Socialista de Colombia.

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