La indebida injerencia de Uribe-Duque en el Ecuador

POR JOSÉ ARNULFO BAYONA*

El gobierno Uribe-Duque, ha sido descarado instrumento de intervención indebida de los Estados Unidos en los países de América Latina que cuentan con gobiernos democráticos y alternativos, con la deliberada intención de derrocarlos o impedir que sean legítimamente elegidos.

Claro está, que este nefasto rol ha sido el sello de garantía, de casi todos los gobiernos de derecha y extrema derecha de la región, que históricamente han fungido como lacayos de los intereses hegemónicos de ese poderoso país, de las multinacionales y del capital financiero internacional. Es el caso del lánguido Grupo de Lima y su vergonzoso papel en las agresiones sistemáticas a Venezuela, su gobierno y su pueblo, sometido a los más crudos sufrimientos, como consecuencia de las sanciones, el bloqueo económico y comercial, la guerra mediática, los  frustrados intentos de golpe de estado, agresiones mercenarias, ataques terroristas a su infraestructura vial, sanitaria y petrolera, saqueo de su riqueza, despojo de sus bienes, expropiación de sus empresas Citgo en EE.UU. y Monomeros en Colombia, de sus cuentas en la banca internacional,  intentos magnicidas, hiperinflación, entre muchas otras acciones  que han generado, no solo la profunda crisis económica, sino la  mayor crisis humanitaria en la historia republicana del hermano pueblo venezolano.

La agresión a Venezuela será registrada por la historia, como el caso de un pueblo y su estado más vejado y vulnerado en sus derechos humanos, su derecho a la soberanía nacional y su sagrado derecho a legitimar o no su gobierno, su Estado y sus instituciones. Las potencias extranjeras y sus procónsules latinoamericanos, todos a una, decidieron despojar al gobierno de la legitimidad que le otorgó el voto ciudadano, para revestir de supuesta “legitimidad” a un oscuro personaje que por orden del Pentágono y del expresidente de los EE.UU., Donald Trump, se autoproclamó como presidente encargado de Venezuela, violando su propia Constitución y las instituciones democráticas del Estado venezolano. “Legitimidad” que le sirvió al mamarracho Juan Guaidó, para cometer todo tipo de delitos, tropelías, y atentados terroristas contra la democracia, la infraestructura y la vida de venezolanos y venezolanas, con el aval de las potencias que dominan al mundo.

Ha sido demostrado, según declaraciones de delincuentes detenidos, tanto en Colombia, como en Venezuela, que con el pretexto de combatir el “castrochavismo”, el gobierno colombiano ha financiado los periplos de Guaidó  por el mundo, ha prestado el territorio nacional de las fronteras con Venezuela, concretamente haciendas del narcotraficante más buscado por la justicia colombiana, alias ‘Doble rueda’,  para armar y entrenar cientos de  desertores y mercenarios para desarrollar “operaciones quirúrgicas” de derrocamiento y asesinato del presidente y altos funcionarios de su gobierno y para servir de cabeza de playa a los marines norteamericanos siempre en disposición de una intervención militar gringa o multinacional, para  tumbar ese gobierno legítimamente elegido.

Pero afortunadamente y pese al dolor y sufrimiento causado, la resistencia heroica de nuestros hermanos de la patria de Bolívar, llevaron al más rotundo fracaso político y militar del poderoso hegemón y sus gobiernos satélites de la región y como tal será registrado en los anales de la historia. Se fue Trump derrotado políticamente y el pueblo venezolano y su gobierno legítimo siguen en pie de lucha defendiendo su territorio, su Constitución, sus riquezas naturales, su dignidad y su soberanía.

Fracasaron también, el imperio y sus serviles gobiernos del desvencijado Grupo de Lima, en nuestra hermana República Plurinacional de Bolivia, pese a que orquestaron y llevaron a cabo el golpe de Estado e impusieron a sangre y fuego la dictadura de Jeaninne Añez y sus aliados de la extrema derecha, mediante el derrocamiento del gobierno democrático de Evo Morales, su partido el MAS y sus aliados de los movimientos sociales, que causó muertes, pobreza y miseria al pueblo boliviano,  pero que se mantuvo movilizado y en resistencia pacífica hasta lograr expulsar, por la vía democrática, en menos de un año, a los usurpadores golpistas.

El expresidente Uribe, desde su primer mandato, se ha ensañado contra el hermano pueblo ecuatoriano. En tiempos del gobierno de Rafael Correa, decidió violar la soberanía de Ecuador y ordenó bombardear su territorio para matar a un comandante de las Farc y sus acompañantes, sin haber consultado y sin contar con el consentimiento del gobierno ecuatoriano; no solo violó su soberanía, sino también las reglas de convivencia pacífica consagradas en el derecho internacional y puso en peligro la paz regional.

En esta oportunidad, seguramente ordenó al subpresidente Duque interferir indebidamente en el proceso electoral que se desarrolla en el hermano país, para tratar de impedir la muy posible elección del candidato presidencial del frente Unión por la Esperanza, Andrés Arauz, que ganó la primera vuelta y se enfrentará en la segunda, a realizarse el próximo 11 de abril, al banquero Guillermo Lasso, candidato de la extrema derecha ecuatoriana, de los Estados Unidos y sus gobiernos satélites. 

La patraña fue burdamente montada, utilizaron una supuesta grabación hallada en el computador del jefe guerrillero del ELN, alias ‘Uriel’, abatido por la fuerza pública meses antes de que Arauz fuera designado como candidato presidencial del frente dirigido por el expresidente Rafael Correa.

En dicha grabación, aparentemente realizada en las montañas del departamento del Chocó donde operaba el occiso, se escucha, simuladamente la voz del guerrillero ofreciendo préstamo de 80.000 dólares para la campaña del candidato Arauz, el trinar de un pájaro, que gracias a un experto ornitólogo, se supo que el ave que trina solo habita en las selvas ecuatorianas, de tal manera que dicha grabación pudo haberse realizado con pajarito importado, lo cual es bastante improbable.

Se trata de una grabación completamente falsa, un burdo montaje, afortunadamente fallido, que pretendió involucrar al candidato progresista y de la oposición en una supuesta financiación ilegal de su campaña.

La pajarota incluyó el ridículo espectáculo del fiscal colombiano, difundido en un video ambientado con banda sonora, tipo “Misión imposible” o el “Agente 007”, bajando del avión en la ciudad de Quito, para entregarle la “valiosa” prueba documental, “encontrada” en el computador incautado al guerrillero abatido meses antes de las mencionadas elecciones, a su par la fiscal ecuatoriana. La primicia fue profusamente difundida por la revista Semana, en la cual se informó que el aporte del ELN habría sido acordado con el candidato en el marco de la cumbre de la Internacional Progresista, realizada en septiembre de 2020, la cual se realizó virtualmente, según testimonio del senador Gustavo Petro.

El candidato rechazó categóricamente la falsa noticia difundida por la revista al servicio del gobierno de Uribe-Duque y la calificó de burda mentira, puesto que el imaginario acuerdo se presenta como realizado cuando “yo ni siquiera era candidato ni me encontraba en el Ecuador”,señaló en su declaración ampliamente difundida por los medios ecuatorianos.

El burda conspiración fue afortunadamente desmontada, la falsa noticia no resistió el más mínimo análisis y la historia la reseñará como una nueva operación fracasada, entre tantas y tan indebidas intromisiones del poderoso país del norte en América Latina, en esta oportunidad por intermedio del mandatario colombiano y su arlequín de la Fiscalía, para impedir que gobiernos con proyectos económicos y políticos alternativos, democráticos, independientes y soberanos sean elegidos en América Latina o, si son elegidos, empujarlos al fracaso.

Mientras la OEA guarda silencio cómplice, distintas organizaciones y personalidades se han pronunciado para rechazar, condenar y declararse en alerta frente a esta tóxica maniobra, que califican como indebida intromisión en los asuntos internos del pueblo ecuatoriano. El expresidente colombiano Ernesto Samper emitió un comunicado en el que calificó de infamia y deploró el hecho como “una campaña sucia para afectar elecciones de un vecino país y amigo”, el Grupo de Puebla, también emitió una declaración sobre las falsas informaciones de la gacetilla uribista, en la cual señala que “Quienes conformamos el grupo de puebla nos mantenemos alertas a lo que suceda en Ecuador en los próximos días y denunciamos toda acción de lawfare en América Latina. Ante ese intento de golpe a la democracia en Ecuador, rechazamos que se utilicen los aparatos mediáticos y judiciales para doblegar la voluntad del pueblo ecuatoriano y hacemos un llamado a todas las fuerzas comprometidas con la paz, con la democracia y autodeterminación de los pueblos, a velar por un proceso limpio y libre de violencia que interponga los intereses de la ciudadanía por sobre cualquier fuerza política” (tomado de la página web La Rosa Roja).

Las bancadas de oposición en el Congreso colombiano anunciaron que, al inicio del primer periodo ordinario de sus sesiones, convocarán a debate de control político a la canciller Claudia Blum y al Ministro de Defensa, para que expliquen las razones y propósitos del viaje del fiscal Barbosa al país vecino, dado que la opinión nacional y latinoamericana lo ha tomado como un acto de indebida injerencia en el proceso electoral del Ecuador. 

No cabe duda de que el Uribato, junto con el subpresidente y su fiscal de bolsillo forman parte del complot de la extrema derecha internacional en alianza con la extrema derecha ecuatoriana y el presidente traidor Lenin Moreno, para atentar contra la democracia y los fuerte vientos de cambio que soplan en el hermano país vecino, que está a las puertas del retorno a la democracia y la recuperación del desarrollo, el crecimiento económico y el bienestar del pueblo ecuatoriano, con todas sus falencias y sus limitaciones.

De nuestra parte, deseamos y esperamos que en Ecuador triunfe la democracia, reine la paz y el traidor reciba el castigo que merece.

*Miembro de la Red Socialista de Colombia.

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