“La paz con hambre no se logra”: Francia Márquez

POR VALERIA ARIAS SUÁREZ /

Entrevista con la aspirante presidencial oriunda del departamento del Cauca, en la que aborda diversos temas como el aborto, derechos LGBTIQ+, las drogas y el Acuerdo de Paz.

Publimetro habló con la activista medioambiental y una de las aspirantes presidenciales opcionadas del Pacto Histórico, Francia Márquez Mina. Una mujer afrodescendiente que se construyó desde el campo colombiano y que ahora aspira a la creación, según comentó, de un gobierno que se construya con toda la ciudadanía, desde las diferencias y la diversidad. Márquez ganó, en 2018, el premio ambiental Goldman, el reconocimiento más importante del mundo al trabajo comunitario de líderes ambientales. En 2015 le fue otorgado el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia. Actualmente se encuentra recogiendo firmas y espera lograr un millón de estas para este próximo 30 de noviembre.

¿Quién es, en esencia, Francia Márquez?

Yo soy porque somos. Soy parte de la lucha de los pueblos oprimidos y explotados históricamente en este país. Me reconozco afrodescendiente y soy parte de las luchas por la dignidad, la justicia, la igualdad y la equidad. Nací en la comunidad de Yolombó, del corregimiento La Toma, en el municipio de Suárez, Cauca. Crecí en una montaña, rodeada por dos ríos, el río Ovejas y el río Cauca. Soy mamá de dos hijos, estoy en la lucha, como muchas mujeres, de sacarlos adelante, porque en un país tan machista y patriarcal como este muchos hombres no asumen su responsabilidad como padres. Soy una mujer con propósito, perseverante y esforzada. Estudié con mucho esfuerzo, soy abogada de la Universidad Santiago de Cali y técnica agropecuaria del SENA.

¿Cuáles serán sus principales objetivos si llegara a ser elegida como presidenta?

Queremos impulsar nuevas formas de hacer política en este país. Queremos definir un programa que se haga con la gente, con el pueblo, a partir de mandatos populares.

Dentro de las líneas con las que llegamos al Pacto Histórico, en primer lugar está la de parar la guerra en este país. Es necesario pasar la página de la violencia. Colombia podrá avanzar si logra superar la violencia armada. Necesitamos implementar los acuerdos ya firmados con las Farc y avanzar en un diálogo con el ELN y otros actores que siguen poniendo en riesgo a las comunidades.

Luego, la legalización de las drogas, hay que buscar otras alternativas, porque la política prohibicionista no ha sido eficaz y tampoco ha acabado con el narcotráfico, que ha dejado muertos en los territorios y dinero en los bancos. Es un debate internacional, pero nosotros, que hemos vivido en carne propia las consecuencias del narcotráfico, tenemos la voz legítima para plantear alternativas o salidas a este problema, que es profundo en nuestro país.

Además, la paz con hambre no se logra, pensar en economías para la vida es necesario. La gente con hambre hace lo que sea, esto ha llevado a la gente a involucrarse en actividades ilícitas. Son las consecuencias de un modelo neoliberal que no ha sido capaz de garantizar condiciones básicas de dignidad para todos los colombianos y colombianas. El mismo narcotráfico es una consecuencia del fracaso de la política económica de este país. Hay que trabajar en una economía para la vida, un sistema agroecológico que permita que el país sea capaz de garantizar soberanía alimentaria y que permita surtir de alimentos a otros países y regiones. En general, una economía al servicio de la vida, que se articule con sistemas de turismo agroecológico y servicios que generen condiciones de vida dignas para la gente.

Otra línea contempla que la crisis ambiental nos exige hacer un cambio en la forma como hemos obtenido las economías. Una economía extractivista ya no es posible, hay que hacer un cambio que ponga en el centro la vida, pero en su sentido amplio, no solo la humana, sino la del planeta.

Como mujeres, debemos también trabajar en una política feminista que democratice la tierra. Nosotras somos las que más podemos cuidar el territorio como un espacio de vida, pero la concentración de la tierra está en manos de los hombres privilegiados blancos de este país.

Si llegara a la presidencia se encontraría con un país que se está recuperando de una crisis, y que espera que la persona al mando del Estado actúe en pro de esa recuperación. ¿Cuáles son esas acciones que se tomarían para la reactivación económica?

Un sistema agroecológico es parte de la reactivación. Ahora en pandemia vimos gente pasando hambre porque no tenían qué comer, desde el campo nos tocó llevar comida a las ciudades. Hay que empezar por tener un sistema agroalimentario que garantice la alimentación. La comida no nace en el supermercado, se produce en los territorios. Para mí es una prioridad fortalecer un sistema económico productivo a partir de la soberanía alimentaria, con recuperación de semillas nativas y fortalecimiento de proyectos productivos. Hay que llevar los beneficios que el Estado ha suministrado a grandes sectores agroindustriales y colocarlo en términos equitativos para el campesinado, y eso ayuda a recuperar la situación económica.  

“La gente sienta la presencia del Estado traducida en inversión social y menos la presencia de la bota militar”

Uno de los principales temas que también aquejan al país es la implementación del Acuerdo de Paz. Es evidente que este viene decayendo en los últimos años y que la violencia se ha exacerbado desde la firma en algunos territorios. ¿Qué hacer para rescatar la implementación de la paz si llega a la presidencia?

Este Gobierno hizo trizas las posibilidades de permitirnos a muchos (lo digo como víctima del conflicto armado) vivir en paz. ¿Qué más podíamos esperar de un Gobierno en el que su partido hizo campaña por el ‘no’ a la paz?

La gente nuevamente está sintiendo el conflicto armado, el asesinato de excombatientes y líderes sociales. El Gobierno debe garantizar la vida en medio de la construcción de paz. Hay que honrar la palabra e implementar los acuerdos y lograr que la paz sea completa, dialogando con los otros actores armados. Hay que hacer la conversión y que la gente sienta la presencia del Estado traducida en inversión social y menos la presencia de la bota militar, porque para lo único que ha servido es para generar violaciones a los derechos humanos. Parar la guerra es un propósito y lo digo como mujer, porque nosotras hemos parido los hijos de la guerra de este país. Todos hemos puesto muertos y esto tiene que parar.

¿Cómo funcionarían las Fuerza Militares en su presidencia?

Hay que trabajar con los militares para deconstruir ese mandato de masculinidad, en tanto el patriarcado les ha hecho sentir que empuñar un arma los hace varones, machos. Hay que pasar la página y construir, como mujeres, otra formación de las Fuerza Militares. Claro, ellos tienen el mandato de salvaguardar el país, pero hemos visto que muchos militares se han visto comprometidos con violaciones a los derechos humanos.

La crisis social de este año ha sido uno de los principales motivos de discordia en la sociedad colombiana y esta situación evidenció una profunda grieta o brecha ideológica en el país que tiene polarizada a la sociedad. ¿Cuál hubiera sido la respuesta a la crisis social del Paro Nacional de este año si usted hubiese sido presidenta?

Yo hubiera respondido colocando el diálogo en el centro, este país necesita escucha. La situación no hubiera llegado a donde llegó si el Estado hubiera optado por proponer espacios de diálogo y no hubiera criminalizado a los manifestantes. Pero los espacios de diálogo deben ser garantistas y que el Estado cumpla, yo he participado en movilizaciones sociales y el Gobierno empeña la palabra y después pierde el recibo. Luego esto refleja un cansancio de la sociedad, porque no hay credibilidad, porque se engaña, se juega con la necesidad de la gente. Recuperar la credibilidad en las instituciones del Estado es un propósito.

“Estamos en otro momento, donde las mujeres tomamos decisiones y parimos la libertad”

¿Qué pasará con los derechos de las personas LGBTIQ+ en su posible gobierno?

He estado dialogando con varios sectores de personas diversas. Lo que tiene que pasar es que se reconozcan sus derechos como cualquier ser humano en este país. No podemos negar los derechos de otros, eso tiene que ver con la forma en que nos han construido socialmente, que ha llevado a una discriminación que incluso ha significado la muerte para muchas personas diversas. Construiremos un gobierno de la diversidad y la diferencia, tomándola como una virtud y no como razón para violentar al otro.

¿Cuáles serán las acciones que usted tendrá en temas como el aborto?

A las mujeres siempre se les exige cumplir sus responsabilidades en la maternidad, pero ¿cuántos hombres asumen esa responsabilidad? Las mujeres tenemos derechos de decidir sobre nuestro cuerpo. Yo tuve que dar hasta aguapanela a mis hijos y es duro criar sola a un hijo. Cuando yo quedé embarazada, como a muchas mujeres, me culparon por haber quedado embarazada, pero ¿y el hombre, cuál es su responsabilidad? Estamos en un país muy patriarcal, y la religión ha ayudado a eso.

Estamos en otro momento, donde las mujeres toman decisiones, donde parimos la libertad y hay que ver cómo avanzar en que los derechos de reproducción de las mujeres les permitan tomar decisiones sobre su cuerpo, y eso implica la legalización del aborto.

“El primer objetivo es que gane el Pacto Histórico y que el que lidere sea capaz de poner una política al servicio de la vida”

En redes dicen que usted está cumpliendo un papel secundario en el Pacto Histórico a la sombra de Petro, ¿qué responde a esos señalamientos?

Yo no estoy a la sombra de nadie, y he sido una mujer que ha luchado por ser libre y tomar mis propias decisiones. Hoy hago parte de un movimiento social y político, hemos decidido participar en el Pacto Histórico. Nadie niega la fuerza y el liderazgo que tiene Petro, pero nosotros estamos en las mismas condiciones de competir al interior del movimiento. Nada está dicho todavía y seguimos trabajando. El primer objetivo es que gane el Pacto Histórico y que el que lidere sea capaz de poner una política al servicio de la vida. El país necesita unión y nosotros estamos trabajando por construir desde las diferencias. No estoy tras la sombra de nadie, soy una candidata con la misma legitimidad que todos en el Pacto y en el país. 

¿Qué decirles a todos los colombianos y colombianas que podrían elergirla como presidenta?

El pueblo tiene que mandar y los dirigentes obedecen, hay que pensarlo siempre de esa manera. Esperamos hacer un gobierno amplio y participativo, que trabajará desde las diferencias y se construirá con todo el país.

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