Amenazas geopolíticas y arancelarias en el mundo

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

El mundo contemporáneo se encuentra en un punto de quiebre histórico, donde los conflictos geopolíticos y económicos están redefiniendo el equilibrio de poder global. La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la creciente militarización del Pacífico con China cercando Taiwán, y el endurecimiento de la guerra comercial con la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, conforman un panorama de crisis estructural del sistema capitalista. Desde un análisis dialéctico materialista, estos fenómenos deben entenderse como expresiones de contradicciones inherentes al modelo de acumulación capitalista y a la lucha inter-imperialista por la hegemonía.

La guerra como herramienta de dominación imperialista

A lo largo de la historia, la guerra ha sido un mecanismo de resolución de crisis para las potencias imperialistas. La agresión de Israel contra Irán y la intervención estadounidense en Medio Oriente no responden a simples disputas religiosas o territoriales, sino a la necesidad de controlar los recursos energéticos y las rutas comerciales clave. Estados Unidos, cuya economía enfrenta una crisis de sobreproducción y una creciente deuda externa, busca sostener su hegemonía mediante la militarización de las regiones estratégicas y la desestabilización de gobiernos no alineados con su agenda.

De manera similar, China ha incrementado su presencia militar en el Mar de China Meridional como respuesta a la estrategia de contención de Washington. La disputa por Taiwán no es simplemente una cuestión de soberanía nacional, sino una lucha por el control de la producción de semiconductores, esenciales para la economía digital global. Así, la competencia entre potencias adquiere una dimensión tecnológica y económica, donde la supremacía en sectores clave determinará el nuevo orden mundial.

Guerra económica y crisis del capitalismo global

El incremento de aranceles por parte de Estados Unidos no es un simple ajuste político, sino una manifestación de la crisis estructural del capitalismo. Desde la crisis de años anteriores, la economía estadounidense ha dependido de políticas proteccionistas y de la expansión del gasto militar para sostener su crecimiento. La guerra comercial con China y las sanciones a Rusia e Irán reflejan un intento desesperado de frenar la transición hacia un mundo multipolar.

Los aranceles impuestos por Washington tienen repercusiones directas en la economía global:

  • Desaceleración del comercio internacional: la imposición de barreras comerciales afecta las exportaciones de países dependientes de la demanda estadounidense, generando un efecto dominó en las cadenas de suministro globales.

  • Inflación y encarecimiento de bienes: Los costos adicionales son transferidos a los consumidores, exacerbando la crisis inflacionaria que afecta a los sectores populares en todo el mundo.

  • Reconfiguración de bloques económicos: China, Rusia e Irán han fortalecido sus lazos económicos con países del Sur Global, promoviendo mecanismos alternativos al dólar y desafiando el sistema financiero occidental.

Nuevo escenario multipolar y posibilidad de una conflagración global

Desde una perspectiva histórica, los cambios en el sistema internacional responden a la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, expresada en la lucha por los mercados y los recursos. El declive de la hegemonía estadounidense y la emergencia de nuevas potencias no implica una transición pacífica, sino una intensificación de los conflictos.

El peligro de una guerra de mayor escala no puede descartarse, ya que las potencias en disputa podrían recurrir a la escalada militar para redefinir sus áreas de influencia. La historia demuestra que los grandes conflictos bélicos surgen en contextos de crisis económica y reconfiguración del poder global. En este sentido, la lucha por la autodeterminación de los pueblos y la construcción de alternativas al modelo capitalista-imperialista se vuelven tareas urgentes.

Necesidad de una respuesta popular y global

Las contradicciones del capitalismo han alcanzado un punto de inflexión. Mientras las potencias buscan imponer su dominio a través de la guerra y la expansión económica agresiva, los pueblos del mundo enfrentan las consecuencias de un sistema en crisis. Solo mediante la organización y la resistencia colectiva se podrá construir una alternativa que ponga fin a la explotación y la guerra como mecanismos de dominación global.

La historia no está escrita, y el desenlace de esta crisis dependerá de la capacidad de los sectores populares para enfrentar las amenazas del imperialismo y construir un futuro basado en la justicia social y la cooperación internacional.