Economía nacional en auge, gobiernos locales en retroceso

POR OMAR ROMERO DÍAZ /

En un contexto donde la economía colombiana muestra signos de fortalecimiento, el Banco de la República ha anunciado un crecimiento notable en sus utilidades, superando los 10 billones de pesos, impulsado en gran parte por el aumento de las reservas internacionales, que alcanzaron los 62.958 millones de dólares, un crecimiento del 7,4 %. Este incremento no solo refuerza la solidez económica del país, sino que también garantiza estabilidad en tiempos de incertidumbre global, atrayendo mayor inversión extranjera y asegurando fondos vitales para el desarrollo social.

Mientras el Gobierno nacional avanza en la reactivación económica, con una inflación controlada, un crecimiento sostenido del sector agrícola y avances en infraestructura con un enfoque en vías terciarias, energía y educación, a nivel regional la historia es otra. La gestión de alcaldes y gobernadores, especialmente los de oposición, deja en evidencia un patrón de inacción y falta de compromiso con sus territorios, priorizando la confrontación política sobre las soluciones reales.

Gobernadores y alcaldes: el síndrome del “todo es culpa del Presidente”

Es evidente que muchas administraciones locales han optado por el camino fácil de la queja y la confrontación, en lugar de asumir con responsabilidad los retos que enfrentan sus regiones. Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Cali y varios departamentos muestran signos de deterioro en infraestructura, seguridad y servicios públicos, pero en lugar de gestionar soluciones, sus mandatarios optan por responsabilizar al Gobierno Nacional de sus propios fracasos.

Bogotá enfrenta una crisis de movilidad y gestión de residuos, con problemas de seguridad que afectan a sus habitantes. Si el alcalde fuera Petro, los medios corporativos estarían llenos de reportajes sobre el “caos en la capital”, pero hoy la narrativa es otra: silencio mediático y encuestas que inflan su imagen.

Medellín, una ciudad que en el pasado fue referente de desarrollo, hoy está sumida en un rezago de infraestructura y privatizaciones a la fuerza. Si el desastre de EPM ocurriera en un gobierno progresista, los titulares hablarían de “crisis energética sin precedentes”.

Barranquilla padece una crisis de seguridad y endeudamiento que afecta su estabilidad, pero su administración prefiere esquivar el debate mientras la ciudad sufre.

Cartagena y los Santanderes, cuyos mandatarios se pasean en eventos de entretenimiento mientras sus regiones enfrentan graves problemas de corrupción y violencia, ilustran la desconexión entre los líderes locales y las necesidades reales de sus ciudadanos.

El contraste: Gobierno nacional sí entrega resultados

Mientras tanto, el Gobierno del Cambio ha logrado avances que benefician a millones de colombianos:

  • 1,6 millones de colombianos han salido de la pobreza.

  • El sector agrícola crece a niveles históricos del 8 %.

  • El turismo crece a cifras récord.

  • La inflación se ha controlado durante dos años consecutivos.

  • Se han recuperado y modernizado redes ferroviarias abandonadas.

  • Millones de adultos mayores han accedido a un bono pensional.

  • Las tarifas de energía eléctrica han sido intervenidas para frenar los abusos de las comercializadoras.

Menos excusas, más gestión local

Mientras el Gobierno Nacional genera condiciones para el desarrollo, muchos alcaldes y gobernadores siguen atrapados en una estrategia política de sabotaje, olvidando que fueron elegidos para gobernar, no para hacer campaña contra el Presidente.

La pregunta es clara: ¿seguirán culpando al Ejecutivo o comenzarán a hacer su trabajo?