
CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN FLOREAL GORINI /
Un examen de los avances y retrocesos que ha tenido el progresismo latinoamericano en los países que ha gobernado hizo el intelectual y exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera durante su disertación que realizó el pasado lunes 17 de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini de la ciudad de Buenos Aires.
Durante su conferencia titulada “¿Qué es el Estado? Lo ideal y material de la política”, la cual se extendió por un lapso de dos horas, García Lineara aportó sugerentes reflexiones acerca de la crisis que hoy enfrentan las fuerzas progresistas y de izquierda de la región. Habló de la necesidad de “superar los horizontes históricos” heredados de las viejas irrupciones plebeyas y advirtió que los cambios producidos por esas experiencias modificaron profunda y positivamente las sociedades, logrando transformar “las estructuras de clase” pero su mismo éxito obliga a renovar la agenda, así como las formas y tácticas de lucha, enfrentándose sin remilgos a los agentes del viejo orden.
Sostuvo que la tibieza y el denominado “centrismo” político son seguras rutas hacia el fracaso. Ejemplificó los casos del MAS boliviano y del peronismo argentino para señalar que en ambos las propuestas de regresar al poder para volver a hacer lo de antes están condenadas al fiasco. Se requiere, dijo, diseñar un “nuevo horizonte de cambios” que capte la nueva realidad del universo popular, su sensibilidad y sus aspiraciones actuales.

Insistió en que será la militancia la que, desde abajo, conviviendo día a día con el pueblo, sus sufrimientos y sus sueños, ofrecerá a sus líderes los elementos para la gestación de una nueva propuesta transformadora y no al revés. Esta no podrá ser la creación intelectual de un líder o una líderesa sino el resultado de un nuevo ciclo de movilización del campo popular.
Durante su charla García Linera repasó aquella “primera oleada exitosa de transformaciones sociales, que vino acompañada de un plan de acción que permitió la implementación de esas grandes transformaciones”. Recordó que en ese periodo “el progresismo en América Latina sacó a 70 millones de latinoamericanos de la extrema pobreza, les permitió comer tres veces al día”.
Sin embargo, acotó, ese progresismo “tiende a convertirse en prisionero de su propia obra”, al ser incapaz de gestionar la transición entre aquella primera oleada exitosa, y la siguiente.
“Las primeras reformas cumplieron una función, en un contexto. Pero quedarse solo repitiendo lo bueno que hicimos, fue un error estratégico grave. Si nos quedamos viviendo solo del pasado, queriendo repetirlo en contextos que han cambiado, nos desfasamos. Y así es como damos lugar a propuestas disruptivas de la derecha. El gran problema del progresismo es que no ha sido capaz de ofrecer un nuevo modelo” en la actual coyuntura histórica, señaló el teórico boliviano.
Las transformaciones sociales, agregó, “no necesariamente llegan por un recambio generacional. El líder conduce, expresa la experiencia histórica de lo popular, porque de allí emanan, del pueblo. Y permanece hasta que haya otra efervescencia popular de la que surja otro gran líder. Por eso Cristina (Kirchner) y Evo (Morales) permanecen. Por eso, la izquierda en la Argentina nunca ha podido avanzar, porque no supo entender el olor plebeyo de lo popular que tiene el peronismo”.
Exhortó a la sociedad civil movilizada y a la militancia política a “producir otro curso de acción posible, que oriente la acción del líder. Hemos esperado a que sea el líder o la lideresa quien nos diga por dónde, y a veces ese líder no ve. Es el militante el que puede ver el terreno porque es el que lo camina, lo conoce y lo entiende”.
Conferencia
La disertación completa de García Linera en el siguiente video: