
POR ALFREDO SERRANO MANCILLA / DIARIO RED /
El presidente colombiano Gustavo Petro Urrego durante un extenso diálogo periodístico analizó las tendencias políticas mundiales a través de la lente de la dialéctica y la historia. En ese contexto se refirió a los elementos integradores de la relación entre figuras como los neofascistas que han irrumpido en lo que va corrido el siglo XXI como el mandatario Javier Milei, el premier israelí Benjamin Netanyahu y y el presidente estadounidense Donald Trump.
Al reflexionar también sobre la historia y la cultura de Colombia explicó que ha convocado a una consulta popular como una forma de escuchar al pueblo y honrar la soberanía popular, resaltando los desafíos que enfrenta su administración debido al obstruccionismo de la oposición de ultraderecha y la desinformación.
“Nostálgico de Mussolini”
Sobre el estrambótico presidente Javier Milei dijo que “es un nostálgico de Mussolini, y entra a ser parte de energías que corresponden no a la vida sino a la muerte. Este tipo de figuras nos hace luchar por la vida, tienen esa virtud”, agregó
“Pero igual que la oscuridad hace ver la luz en las noches, igual un Milei nos hace ver lo contrario, que la vida tiene un sentido y el pueblo argentino debe captarlo. Así como Milei me capta a mí y me desprecia y me odia, igual el pueblo argentino tiene que captar a Milei. Porque a pesar de que la vida y la muerte van juntas siempre, la vida no quiere a la muerte y la muerte no quiere a la vida”, precisó.
Y agregó: “Milei es un codicioso. Trump debe mirar a Milei como inferior, así como Hitler miraba a los judíos como inferiores. Y entonces se burla de él, lo acepta, pero no está a gusto y lo golpea porque no lo quiere. Pero así son los cipayos, a pesar de que el amo no los quiera, siguen arrodillados ante él. Al pueblo argentino le toca hacer algo, sabe qué es, pero no lo digo porque respeto el principio de la autonomía de los pueblos”.

La infamia en Gaza
Sobre el infame genocidio en la Franja de Gaza por parte de las fuerzas bélicas israelíes, el mandatario colombiano hizo la siguiente reflexión:
“En Israel tienes la masacre, tienes el Tánatos desatado sobre el pueblo árabe de Palestina, los están asesinando en un genocidio. Netanyahu es también de la especie de Milei. Como Milei, es de la especie de Trump. Se entienden. Estos personajes se juntan por un antivalor común que se llama codicia. En Colombia se mata por codicia, pero creo que en todo el mundo es así. No es un caso colombiano. Todo ser codicioso y la codicia mata el corazón, no es una virtud. Para ganar más, el capital tiene que ser codicioso y entonces desvaloriza el trabajo. Y no piensan en la ganancia sino en la maximización de la ganancia, es su lógica. Y por eso el capital es codicioso y por eso todos los codiciosos aman el capitalismo, así no tengan comida. Estos codiciosos que se apropian de los gobiernos, yo creo que van a hacer daño, sí, pero no van a existir más. Van a perecer fácilmente como los vientos, como los malos vientos, pasan y van a ser los pueblos los que hagan eso”.
“A veces se sorprenden los colombianos de que yo apoye a los niños de Palestina. Los niños de Palestina me han regalado muchas cosas y me siento impotente porque tendría que ayudar más”.
La oligarquía colombiana
En cuanto a la miserable y corrupta oligarquía colombiana, Petro señaló:
La dirigencia colombiana que es blanca, castellana y era criolla, y esa es la gran pelea entre Santander y Bolívar. Recuerda que ahí sí comenzamos. Santander quiso matar a Bolívar, ahí comenzó la pelea colombiana. Hoy Bogotá no tiene agua, estando rodeada de agua y bajo aguaceros enteros, poderosos, porque la codicia de los castellanos tapó el agua, hizo crecer la ciudad contra el agua. Y eso mismo siguieron las élites bogotanas, que son castellanas. Y tenemos una ciudad, un enorme problema, uno de los problemas ambientales más graves del mundo, porque tenemos 9 millones de habitantes aquí donde yo estoy, racionando agua. Y cada vez se raciona más, porque el agua en Bogotá llegaba de lo que llamamos ‘ríos voladores’, que era el vapor de agua de millones de árboles de la selva. Y por codicia se fue tumbando la selva a tal punto que ya no llegan los ríos voladores. Y entonces nos estamos quedando sin agua. Y yo lo digo y la prensa no lo transmite, dicen que soy loco. Y entonces aplauden al Alcalde porque está racionando el agua. Y racionando el agua no van a llegar, no van a llegar los ríos. Hay que sembrar de nuevo la selva y hay incluso que parar toda la urbanización de Bogotá para que no sigan tapando los humedales. Y eso va contra el modelo de la codicia que se ha tirado la ciudad de Bogotá, pudiendo ser una de las ciudades más hermosas e inteligentes del mundo”.
El pueblo es el que decide
“Me dicen ‘antidemócrata’ por eso. Lo que yo dije era que le dejaba al pueblo la decisión. Hoy está el desnudo la realidad colombiana, a pesar de que la prensa quería ocultar eso durante décadas, yo diría durante siglos, está el desnudo. La prensa en Colombia no nació para decir mentiras”.
“En mí hay un dirigente que quiere a su pueblo y defiende sus derechos. Y eso es defender la vida ante una serie de vampiros que han matado en masa al pueblo colombiano”.
– ¿Qué une más el fracaso o la victoria?
La victoria. El fracaso anestesia a los pueblos durante décadas y la victoria hace que salgan de inmediato.
Creo que hemos tenido un ejemplo hermosísimo de eso, la manifestación del miércoles (18 de marzo 2025), la más grande en mucho tiempo, había otro espíritu dentro de la gente. Hasta en el pueblo más chiquito hubo manifestaciones.
Creo que hubo una energía de un pueblo decidido a cambiar todo. Esta vez salió muchísima gente con símbolos muy diferentes. No era la izquierda, no eran partidos políticos, era el pueblo real para gritar que había llegado el momento en que ellos decidían. Es el mismo pueblo de Bolívar y de aquella época que hizo la liberación no la hizo nadie. Nadie vino a liberarnos, nos liberamos nosotros mismos. Y en estas manifestaciones, lo que yo respiraba en esa plaza y lo que vi a través de las fotos en todas partes de Colombia, es que la gente volvió al espíritu del pueblo que construyó a Colombia, que no se dejó engañar y que peleó hasta el final. Solo la energía contraria que nos hizo matarnos entre nosotros ha cambiado la historia en contra del pueblo, pero yo creo que la estamos recuperando.
– Dime un artículo de la Constitución colombiana que más te guste.
Casi todos, pero la Constitución en sus primeros artículos que llaman los pilares de la Constitución, tiene los artículos más claves. El que dice que Colombia es un país democrático, donde se respetan sus diversidades, sus culturas, porque es multiétnico y está basado en la dignidad humana.
Hay otro dice que la soberanía reside en el pueblo. Punto. Y hoy quieren convencernos los oligarcas de que eso no es cierto. Entonces están tirando a la basura la Constitución de Colombia. Si la soberanía reside en el pueblo, el pueblo tiene derecho a decidir. La gran gracia de la Constitución del 91 es que retorna al principio de la fundación de la república y entonces le reconoce al pueblo su derecho a decir y reconoce la diversidad y que somos iguales. Una constitución moderna y democrática y revolucionaria. Por eso cogimos la espada y sigue aquí desenvainada. Porque Bolívar dijo «no se envainará esta espada hasta que haya justicia en Colombia». Y todavía estamos luchando por tener justicia. Entonces esa espada está aquí.
La entrevista completa en el siguiente video: